sábado, junio 11, 2005

Perderte en una mirada

Extraído de Metro Cap De Setmana. Por Mar Viñas

"Mis amigos no pueden creer que haya rechazado la invitación a Donosti. María dice que me deje de tonterías, que ando demasiado romántica, que la vida real no es así. Sol, que es algo más comprensiva, insiste en que son mis miedos los que no me dejan fluir y, Amanda, que en temas de romanticismo es tajante, fue la única que me entendió. "Si no hay magia, no vale la pena seguir". Toni, que últimamente lo único que hace es hablar de su enamorada, dijo que la sonrisa de Ana es capaz de iluminar la tarde más gris. "Cuando ella me sonríe todo lo demás desaparece por arte de magia". Y nos quedamos heladas, no porque Toni, por fin, se haya liberado de los bloqueos y se atreva a amar, sino porque a todas nos gustaría volver a tener esa sensación que nace desde el alma y no desde la razón y que te lleva a decir las cosas más románticas sin importar parecer una mala copia de Corín Tellado. Suspiramos al unísono y, como para que el alma nos volvieras al cuerpo, María insistió en que magia er la que había hecho Fede al conseguir una mesa en Martín Berasategui, que no debería haber dicho que no.
Para mí, aunque me encanta la buena mesa, la magia empieza por las miradas, no por el estómago. "Hay dos ocasiones en que me obsesiono con las miradas. La primera es cuando conoces a alguien y conectas. Cuando le dices un simple "hola", pero en ese instante se produce un clic mágico y los ojos se comunican en un lenguaje etéreo, muy especial, como diciéndose: "No te vayas, quédate el tiempo suficiente para que nos enamoremos. Déjame adivinar si debajo de tu piel vive la luna". Esa es una mirada de esperanza que tiene que ver más con la intuición que con la razón, como todas las cosas importantes en la vida. La segunda es esa mirada que clavas en los ojos de tu pareja después de hacer el amor, intentando establecer un vínculo interno que va más allá de las palabras.
Esa es una mirada de complicidad, de compenetración. Esa, sin duda, es una mirada de amor. Y es tan triste, tan desgastante llegar a esa parte y darte cuenta que jamás existirá, que lo mejor en esas ocasiones es vestirse y decirse adiós. "Y como con Fede ni siquiera tuvimos la primera mirada, no hay Opus One que me lleve hasta sus brazos, ni menú degustación que me retenga a su lado" les confesé". Asíque seguro pasaré el fin de semana paseando por el Raval, bebiendo cañas con mis amigos, comiendo en el hindú de 6 euros que tanto le gusta a María y mirando al sol, esperando que algún día, alguna mirada vuelva a deslumbrarme."

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Asten is listening to Calma y sangre fría -Luca Dirisio
Asten is reading La Sombra Del Viento -C.Ruiz Zafón

Trato de entender cual es mi indentidad
Sin pedir una ayuda, sin pedir una mano
grito en vano, nadie me responderá
menos mal que doy pasos en firme y seguro...